Una mirada triste, decaída, te la dedico con la poca fuerza que tengo después de todo este albedrío .
En este pequeño infinito mío, tú ya dejaste de existir, ya no eres el dolor de cabeza que siempre hacía que te recordara.
Sin embargo, algo me dice que te quiero aquí, ya que por las noches sueles estar en ese insomnio provocado.
No puedo olvidarte, reemplazarte si.
No hay comentarios:
Publicar un comentario