Para poder entender realmente a un Caballo, tienes que saber una cosa: él -o ella- cree firmemente en el principio de «la vida, la libertad y la persecución de la felicidad»… ¡de la suya, principalmente! Y si por casualidad tú mismo te has apuntado a estas cosas, pues el Caballo no se interpondrá en tu camino. No es posesivo, desconfiado ni celoso, y solamente se vuelve agresivo cuando no consigue salirse con la suya pese a todos sus intentos.
Como cuenta con la bendición de un gran poder de recuperación, el Caballo de Metal nunca estará mucho tiempo fuera de combate. Anda continuamente en busca de emociones y trepándose a alturas que cortan el aliento.
El Metal lo hace más testarudo y egocéntrico de lo que pueden ser otros Caballos. Capaz de ser una corriente proverbialmente burbujeante, Ilena de brillantes ideas, no se destaca en cambio como administrador. Si su trabajo no le da satisfacciones ni lo divierte, ni lo recompensa con algún tipo de estímulo, se volverá indeciso e irresponsable. No puede vivir de una dieta de rutina diaria, y tampoco funciona si tiene a alguien vigilándolo por encima del hombro. Está constantemente ávido de experiencias y oportunidades nuevas. Si es negativo, tendrá una necesidad irracional de libertad, que no le permitirá establecer vínculos personales profundos por miedo de que puedan limitar su libertad o imponer exigencias a su tiempo.
No le pidas que explique sus corazonadas ni sus pavorosas deducciones, porque no puede. Tiene la pasmosa habilidad de improvisar mientras se está jugando la partida. Y es frecuente que esté jugando varias partidas al mismo tiempo, y que sea más que capaz de defenderse bien. Una vez tomada, con rapidez, su decisión, respecto de la línea de acción no vacila. Lo encontrarás afanándose a la vez en mil cosas, o totalmente postrado por el agotamiento. Con más frecuencia que a los otros signos, al Caballo se le hace difícil «desconectar», y no es raro que sufra de insomnio.
Sería injusto pedir al Caballo que se contenga más de la cuenta o que se guarde sus sentimientos; él necesita expresarse. Si se ve obligado a reprimir sus emociones, es posible que se rebele abiertamente… o que le salga un sarpullido, si es de tipo silencioso. Para él, los procedimientos de restricción y suspenso son mortales.
Además, puede ser un alma tornadiza. Si no puede estar con el ser que ama, ¿por qué no amar a aquel con quien está? De todas maneras, no habrá gran peligro en sus flirteos.
No le pidas que explique sus corazonadas ni sus pavorosas deducciones, porque no puede. Tiene la pasmosa habilidad de improvisar mientras se está jugando la partida. Y es frecuente que esté jugando varias partidas al mismo tiempo, y que sea más que capaz de defenderse bien. Una vez tomada, con rapidez, su decisión, respecto de la línea de acción no vacila. Lo encontrarás afanándose a la vez en mil cosas, o totalmente postrado por el agotamiento. Con más frecuencia que a los otros signos, al Caballo se le hace difícil «desconectar», y no es raro que sufra de insomnio.
Sería injusto pedir al Caballo que se contenga más de la cuenta o que se guarde sus sentimientos; él necesita expresarse. Si se ve obligado a reprimir sus emociones, es posible que se rebele abiertamente… o que le salga un sarpullido, si es de tipo silencioso. Para él, los procedimientos de restricción y suspenso son mortales.
Además, puede ser un alma tornadiza. Si no puede estar con el ser que ama, ¿por qué no amar a aquel con quien está? De todas maneras, no habrá gran peligro en sus flirteos.
Rápida para ponerse en marcha y alcanzar el máximo de velocidad, una persona nacida bajo este signo es igualmente rápida para perder interés. Tampoco es capaz de sostener un largo asedio. E indudablemente, no te echará la puerta abajo, como el Dragón. Te dejará su tarjeta y te llamará otro día, cuando tal vez estés más receptivo. Cuando soplan los vientos del cambio, el caballo altera su recorrido.
Aunque la constancia no lo caracterice, tampoco se puede estar seguro de cuándo retomará un Caballo su interés por algo que parecía archivado. Su mente es como un rompecabezas, y en el momento en que encuentra una pieza que va bien, la usa.
Es capaz de hacerse las uñas, escribir una carta, mirar televisión, hablar por teléfono y ocuparse de los niños, todo al mismo tiempo. Sus ideas de lo que es relajarse pueden ser agotadoras. Gasta sus energías en juegos que al resto de nosotros nos parecen trabajos forzados
La mujer Caballo puede ser del tipo yegua mansa o de las fogosas que sacuden, desafiantes, las crines ante el intento de manejarlas, pero jamás le faltará el talento necesario para hacerse valer. Se hace de amigos con facilidad, pero toma a la ligera los episodios románticos. El hogar es una estación de servicio, práctica, cómoda y bien ubicada, donde ella puede cargar combustible y evaluar la situación, pero no la encontrarás aparcada permanentemente en el mismo lugar.
Le gusta lo fresco, lo verde, todo lo que se ve y se oye al aire libre. Tiene mil maneras de reponerse. El bramido del mar, el susurro de los árboles, la magia de los bosques, la majestad de la montaña despertarán su sed de aventura. Y cuando levante vuelo, no es que sea infiel ni indigna de confianza. Está en su naturaleza responder a ese tipo de estímulos. Si la amas y quieres conservarla, no la encierres.
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