Todo empezó mal desde el principio, cuando empecé a salir contigo. Debo imaginar que desde ahí en adelante, tú consideras que cada daño que causaste, yo lo merecía, por haber mentido...no?
Una vez, cuando nos venimos caminando a la casa desde el centro, traté de explicarte lo que pasaba. que si bien es cierto, habíamos terminado, seguíamos en contacto. Te iba a contar que ,posiblemente, iba a volver con él. Pero no quisiste escucharme, que no te querías complicar la vida, dijiste, que estabas bien viviendo así. Al escuchar eso me sentí aliviada, pensé: a él esto le da lo mismo, seguramente ni siquiera se enojará si le contara todo, no quiere nada serio ni nada que lo ate, así que estamos bien.
¿Sabes que pasó después? No, ni te imaginas, supongo. Felipe, un día, antes de irse, me pidió llorando que por favor le prometiera que lo intentaría contigo, y que tenía que ser feliz, porque yo no me merecía un pololo a medias, que tú me podrías dar lo que él no podía, tiempo y cuidados. Eso te podría aclarar por qué se arrepintió después, porqué no deja de buscarme, debe ser la culpa que lo carcome, dice que sigue pensando que fue el peor error de su vida haberme dejado en tus manos. Me da vergüenza verlo ahora, juntarme con él, porque me mira con lástima, como si viera en mí mis peores momentos, a veces con su mirada incisiva, preguntándome por qué permito esto, por qué me permito sufrir tanto amándote, que yo no era así, que yo era fuerte y orgullosa, que no me dejaba humillar por nadie, ni era celosa porque estaba segura de mí misma, que no era sicópata porque creía en las personas. Soy puros escombros de lo que fui un día, soy la peor faceta de mi vida, soy todo en lo que me convertiste, eres un consumidor de energías ajenas, tú desgastas a las personas con ese presente ausente...
En constante competencia, quién mintió menos, quién merece menos el dolor que le causó el otro. TE ESTRUJARÍA EL CORAZÓN CON LAS MANOS SI PUDIERA. Es lo único que veo. El rojo es cálido y espeso.
Te desprecio, te repudio, porque a ti te llegué a querer y amar más de lo que jamás pude antes, porque por ti estuve dispuesta a coartar cada libertad, porque te metí en mi casa, porque te metí entre mis piernas, porque te introduje en cada centímetro de mi vida, de mis amigos, de mi familia, de mi cama, de mi cuerpo. Cómo te saco, cómo te extirpo de acá, si tú no me quieres, tú no me necesitas, tú no me respetas, ni me escuchas, no intentas comprenderme, no intentas sentir cuán malgastada me siento.
Te mereces cada momento de felicidad que pude darte, cada sonrisa que te robé, cada regalo que te entregué, cada castigo que me gané, todos los sermones que me comí en silencio, esas cariños, los poemas, las canciones... Cada gesto mío que no te fue suficiente, cada parte de mí, que no alcanzó a ser importante, todas las yo que no te llenaron...-La insuficiencia de mi. Pero tú no me mereces llorando, ni retorciéndome de dolor en la cama, mordiendo mi brazo para no gritar, ni rajuñandome la cara de rabia, tú no mereces mi desgano, mi fracaso académico, mi aislamiento social, tú no mereces mis malos ratos... mis tristezas ni mi desvarío...
Si no hubo intención de mejorar, si no hicimos nada, déjame querer morir un par de meses, para luego querer vivir...pero déjame, déjame por favor.
Te desprecio, te repudio, porque a ti te llegué a querer y amar más de lo que jamás pude antes, porque por ti estuve dispuesta a coartar cada libertad, porque te metí en mi casa, porque te metí entre mis piernas, porque te introduje en cada centímetro de mi vida, de mis amigos, de mi familia, de mi cama, de mi cuerpo. Cómo te saco, cómo te extirpo de acá, si tú no me quieres, tú no me necesitas, tú no me respetas, ni me escuchas, no intentas comprenderme, no intentas sentir cuán malgastada me siento.
Te mereces cada momento de felicidad que pude darte, cada sonrisa que te robé, cada regalo que te entregué, cada castigo que me gané, todos los sermones que me comí en silencio, esas cariños, los poemas, las canciones... Cada gesto mío que no te fue suficiente, cada parte de mí, que no alcanzó a ser importante, todas las yo que no te llenaron...-La insuficiencia de mi. Pero tú no me mereces llorando, ni retorciéndome de dolor en la cama, mordiendo mi brazo para no gritar, ni rajuñandome la cara de rabia, tú no mereces mi desgano, mi fracaso académico, mi aislamiento social, tú no mereces mis malos ratos... mis tristezas ni mi desvarío...
Si no hubo intención de mejorar, si no hicimos nada, déjame querer morir un par de meses, para luego querer vivir...pero déjame, déjame por favor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario