viernes, 21 de marzo de 2014

Hoy por la mañana, me quedé estática en mitad de la cocina, y es que de pronto me pareció verte cocinando algo, mirándome con los ojos cerrados y la lengua afuera. Sentí ganas de llorar, pero respiré, y dije, hoy no, Camila, hoy no. Respiré de nuevo, exhalé el recuerdo, y ya no estabas cocinando nada, ni haciendo gestos, ya no estabas. Te suspiré, a ti y a esa lágrima. Qué bien me hizo sentir eso, ahora puedo controlarme, salir de la casa, ir en la micro y pensar, hoy me contuve, hoy no lloré. 

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